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De Lu Xun y la traducción: churros o "youtiao"

Tal día como hoy de hace 84 años murió el escritor e intelectual chino Lu Xun (1881-1936), una de esas figuras elevadas a los más altos altares de la literatura de su país. Destacó por sus cuentos y novelas breves, que en mi humilde opinión siguen siendo de lo mejor que puede leer quien esté interesado en la cultura, la literatura y el pensamiento chinos del s. XX.


Lu Xun

La reforma de la lengua y, por alusiones, la traducción, estuvieron muy presentes en el Movimiento del Cuatro de Mayo (1919) y Lu Xun, uno de sus más destacados adalides, se ocupó de ambas.


El novelista (y también traductor) acuñó el término de "traducción dura" (yingyi 硬译) para defender que las traducciones debían respetar el estilo del texto original y así trasladar una sensación de exotismo que permitiera al lector familiarizarse con otras culturas. La idea sigue siendo revolucionaria en el ámbito de la traducción, en el que la consabida dicotomía entre la fidelidad al autor (y en este caso, diría Lu Xun, a la propia idiosincrasia de la lengua de partida) y la naturalidad (o legibilidad) se sigue resolviendo a favor de la lengua meta.


La creencia más extendida hoy en día es que un libro está bien traducido cuando "se lee bien", y no lo está cuando su redacción "suena forzada" o "poco natural". Pese a esto, sigue habiendo traductores que defienden que es necesario que la diferencia aflore en el texto traducido, y no solo la diferencia cultural, sino también la lingüística, para que el lector pueda acercarse y conocer una cultura diferente. Lo contrario, la domesticación de las traducciones, es para estos autores una muestra de narcisismo cultural. Lawrence Venuti escribió un libro fascinante sobre el tema, The Translator's Invisibility. A lo largo de sus páginas, el autor defiende esta forma de disidencia que reivindica la redacción forzada de las traducciones para que estas se acerquen más a sus originales y no a la lengua de llegada.


Estos dos acercamientos (marcar o suavizar la diferencia) están muy presentes en la traducción de chino. Más, me atrevería a decir, que en otras lenguas más cercanas. ¿Exotizamos un texto, incidiendo cansinamente en la otredad, cuando traducimos 油条 como youtiao? ¿Caemos en una forma de narcisismo cultural si, por el contrario, optamos por una fórmula más cercana al lector, como podrían ser tal vez, en este caso, los churros? ¿Hemos de escribir para el lector que espera encontrar esa marca "exótica" en el texto chino, o buscar la manera más natural de expresar un concepto en nuestro idioma, que evite esa forzosa (y forzada) nota a pie de página? Al fin y al cabo, siempre cabría aducir que la experiencia humana no dista tanto de unos lugares a otros. Quien, después de una noche de fiesta, ha desayunado youtiao en un hutong pekinés sabe de lo que hablo.



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© 2019 Belén Cuadra

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