© 2019 Belén Cuadra

  • Twitter
  • LinkedIn
Buscar
  • Belén

5 consejos para intérpretes noveles de chino

Tanto españoles que hablan chino como chinos que hablan español son invocados en algún momento de su carrera, independientemente de la especialidad que hayan estudiado o de las tareas que estén llamados a desempeñar dentro de sus empresas, para realizar labores de traducción e interpretación.


Fotograma de la serie "Los intérpretes" (亲爱的翻译官)

Ocurre a menudo en China, donde no es nada extraño que consultores, asistentes, guías o incluso ejecutivos con un buen manejo de ambos idiomas hagan de intérpretes de enlace para sus clientes, jefes y socios en reuniones, presentaciones y actos de mayor o menor calado.


"La primera vez que interpreté no sabía dónde tenía que sentarme", me confesó en una ocasión cierto intérprete chino de español, muy venerado en la profesión, con una muy dilatada experiencia traduciendo e interpretando en reuniones al más alto nivel.


Y es que, a pesar de que que las relaciones con China, ya sean en el ámbito público o en el privado, precisan intérpretes, lo cierto es que pocos de quienes realizan esta necesaria labor (muchas veces con excelentes resultados, por otra parte) tienen una formación específica en técnicas de interpretación de enlace.


Pero, pese a todo, la práctica hace al maestro (熟能生巧, dirían de allá), y nada mejor que liarse la manta a la cabeza para adquirir tablas. Mientras éstas llegan, comparto algunos consejos prácticos que tal vez ayuden a afrontar los primeros encargos:


1. Haz ver a tu cliente que tu labor es compleja


Los legos en la materia desconocen las muchas dificultades que entraña la interpretación, más aún cuando se trata de un idioma tan complejo como el chino y tan diferente del español. "No te preocupes, va a ser muy sencillo; [Fulanito] no emplea un lenguaje muy técnico, sino más bien poético", me dijeron una vez, apenas unas horas antes de interpretar a un conocido sumiller en una cata de vinos. Estas afirmaciones no sirvieron para relajarme, precisamente...


Haz comprender a tu cliente que eres parte integrante de su equipo y que una interpretación de calidad contribuye al éxito de su misión. No temas pedir material y documentación que te ayude a prepararte bien antes de enfrentarte a la interpretación.


2. Conoce bien a las personas que vas a interpretar


Documéntate ampliamente. Si vas a interpretar en una reunión comercial, estudia con antemano las características, los productos y los proyectos de las empresas implicadas. Si se trata de un artista, cineasta o escritor, conoce su obra. Si, como en el caso que citaba más arriba, vas a trabajar para una persona conocida, dedica suficiente tiempo a empaparte de vídeos o entrevistas en internet, porque lo cierto es que (y aquí va el spoiler) casi todo el mundo tiende a repetirse. Recuerda que con una buena preparación llevas hecho el 50% del trabajo.


3. Prepara un glosario específico para cada encargo


Enlazo con aquí con el punto anterior. Elabora tu propio glosario bilingüe, en español y en chino, memorízalo bien y, si las circunstancias lo permiten, tenlo a mano. Nombres de empresas u organismos públicos más largos que un día sin pan, o términos muy técnicos que ni has visto antes ni muy probablemente verás en el futuro sobrecargan la memoria de manera innecesaria, y no pasa nada por echar un vistazo a la chuleta de vez en cuando, siempre que sea de forma discreta y ágil, y no interrumpa ni retrase innecesariamente la conversación (es posible que el orador al que vas a traducir también tire de chuleta).


En el ejemplo que nos ocupa, un buen amigo me pasó sus apuntes en chino para un curso de cata, que me vinieron de lujo para conocer la terminología habitual (desde aquí un abrazo a Eduardo). No recuerdo todos los términos, pero tengo la documentación y mi glosario a buen recaudo, por si en el futuro los vuelvo a necesitar. Recomendaría hacer un glosario propio a partir de textos paralelos, en lugar de emplear uno descargado de internet. En mi caso, la elaboración del glosario forma parte del proceso de memorización y, de paso, me divierte.


4. Escucha, cuando toque escuchar; traduce, cuando toque traducir


Esta idea, que suena a perogrullada (porque posiblemente lo es), tiene su razón de ser: A menudo es tentador ir traduciendo mentalmente a medida que el orador realiza su exposición, como forma de "prepararse" o "calentar" para cuando le toque a uno salir a cancha. Lo cierto es que de nada sirve adelantar acontecimientos y esta mala costumbre, en la que yo he recaído, muy a mi pesar, un millón de veces, distrae la atención de una parte esencial de tu tarea como intérprete: escuchar y comprender el mensaje original y la lógica interna del discurso para luego poder transmitirlo de una forma ordenada y clara. Otra cosa distinta es la interpretación en cabina, que sí requiere simultánear tareas.


5. Pierde el miedo a preguntar


Si no entiendes o se te ha escapado algún detalle de la intervención, pregunta al orador antes de arriesgarte a cometer un posible un error. Comprender (y comprender bien) es esencial para hacer una buena interpretación. A veces desconocemos un término, otras se nos atraviesa un acento que difiere del estándar al que estamos más acostumbrados, o no llegamos a tiempo a anotar una fecha o una cifra (doy fe de que las cifras plantean un desafío para más de un intérprete de chino...). No pasa nada por preguntar; al contrario, demostrarás que eres una persona responsable y, por lo tanto, fiable.


Espero que estas breves y sencillas ideas, quizás sin excesivo rigor pero, os puedo asegurar, reflexionadas y maduradas a partir de la propia experiencia, os sirvan para hacer frente a vuestras primeras interpretaciones y tiraros a la piscina con el debido respeto, pero sin miedo. Y recordad que en esto de la interpretación, como en todo, al andar se hace camino...






149 vistas